CARTA A UN AMIGO IMAGINARIO





Amigo mío:

Amaneció nublado sobre Buenos Aires, el aire cálido envolvía a las calles con olor a olivos en cada esquina, con aroma a Jesús en cada cuadra.

               Amaneció nublado en Buenos Aires, quizá , por que para mí, el Domingo de Ramos tiene un sabor especial, un sabor diferente.

              Hoy en la misa sentí un dolor infinito, que me envolvía lentamente, un dolor sin formas, sin manos, pero dolor al fin.

             Sentí que una lágrima seca rodaba en mi garganta hasta caer con fuerza y sin destino en un hueco perdido de mi alma.

              Hoy se repitió en mi, ese dolor ancestral, milenario tal vez y comprendí , que, a pesar del tiempo, del espacio, de la vida, nada hemos aprendido y repetimos los errores de antaño con el mismo aroma, a olivo, a sangre y a cruz.

              Condenamos a morir a la verdad en una cruz, como cuando elegimos a un Barrabás y no a un Jesús.

               Donde esta el secreto,¿donde el dedo señalando el camino?, que todos se pierden.... .y por que tan solo dejamos a Jesús en su cruz?

                                                                           nbt






























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